Para que tu perro pueda llevar una vida armoniosa y feliz junto
a tí, como un miembro más de la familia, es necesario
que tanto él como tú, estén familiarizados
entre sí y sean capaces ambos de comprender el lenguaje
y las formas de comunicación que usan tanto uno como
el otro.
Si bien es cierto que existen elementos de comunicación
gestual que son comunes tanto a los humanos como a los caninos,
la mayoría de éstos son muy distintos, ya que
hablamos de dos especies completamente opuestas en muchos aspectos.
El ser humano es un primate, de origen arborícola, de
ritmo diurno y visión cromática, mientras que
el canino es un depredador carnívoro, con ritmo crepuscular
y visión prácticamente acromática. Podríamos
seguir detallando características y nos encontraremos
con que tanto el canino como el humano hemos evolucionado con
códigos gestuales adaptados a nuestras propias especies.
Nuestra labor como adiestradores es lograr que tanto tú
como tu perro puedan interpretar estos distintos códigos
para que lleguen a comprenderse mutuamente, logrando así
que tu perro acepte al igual que sus antepasados los lobos,
la supremacía de su líder, es decir, tú.
El adiestramiento no es una competencia para ver quien puede
más, ni tampoco un ejercicio para alimentar nuestro ego.
Nunca hay que emplear la violencia. Es en cambio, escencial,
utilizar el sentido común, ser generoso en los premios
y divertirse con el perro. Un buen adiestramiento se basa en
la confianza y respeto mutuos.